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miércoles, 10 de octubre de 2012



¡Mi hijo no 

quiere hablar!

Todos sabemos que los bebés y niños tienen su propio ritmo de crecimiento, algunos comienzan a desarrollar habilidades más rápido que otros, pero cuando vemos que pasa el tiempo y nuestros hijos no hablan nos empezamos a preocupar del porque no lo han hecho aún, pensamos que pueden tener algún problema de desarrollo y tratamos de hacer que hablen pronto por lo que te daremos algunos consejos si tu hijo no quiere hablar.
Cuando nuestros hijos están en cerca del año de edad comienzan a tener más habilidades específicas como el habla, así que comenzarán dentro de lo considerado normal a decir palabras comunes como: papá, mamá, leche, agua, abuelo o algo que les guste mucho. Muchas veces cuando escuchamos que nuestros hijos comienzan a hacer ruiditos para intentar imitar palabras nos llena de emoción, por lo que esto es claramente el inicio de que quieren comenzar a imitar sonidos y a poner conceptos a las cosas que les interesan, pero si esto no sucede es mejor estimularlo porque puede que tu hijo no quiera hablar.                                                                                                                 

Los gritos, la imitación de sonidos, los ruidos y la música son los sonidos que los pequeños tratan de aprender con más facilidad, sin embargo hay papás que no ven avances en sus pequeños y piensan que sus hijos no quieren hablar, lo que es importante aquí es detectar si el pequeño trata de comprender los sonidos e imitarlos con su boca y sencillamente no saben cómo  hacerlo o no quieren intentarlo o tienen algún problema de  audición.                   

Si tu hijo no quiere hablar debes revisar primero con ejercicios sencillos que no tenga ningún problema auditivo, uno muy sencillo es con una campana o alguna sonaja le hagas ruidos por la parte de atrás de su cabeza o algún lado para que trate de voltear a seguir el sonido, así podrás corroborar que no tenga alguna deficiencia auditiva. Por supuesto, lo más recomendable es llevarlo con un profesional para que le haga los exámenes propios y así se descarte cualquier problema físico.

Ahora, si tu hijo no quiere hablar puede que sea porque nosotros como papás les evitamos que lo hagan, de manera inconsciente podemos hacerlo de una manera muy común, cuando nos piden algo o nos señalan que desean algo con su mano o gritos, nosotros como reacción normal decimos: ¡ah, quieres el oso! Y se los damos, en vez de que les enseñemos la forma de pedirlo y conseguirlo, así que cuando esto pase lo que debes hacer es enseñarles como se llama lo que quieren pedir e incluso separar por sílabas el nombre de la persona o del objeto que desean para que vean como movemos nuestros labios para que salga el sonido de nuestra boca y ellos lo puedan imitar pronto.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Relaciones tempranas positivas: base para un buen desarrollo


Los primeros años de vida son fundamentales y marcan una precondición para el futuro desarrollo, tanto en el plano de las capacidades cognitivas (memoria, habilidades motrices, lenguaje, entre otras); así como también de las capacidades afectivas del ser humano.
John Bowlby, psicoanalista inglés interesado en el desarrollo infantil, ideó su llamada ‘teoria del Apego’, la cual establece que el bebé posee una necesidad de formar vínculos afectivos de mucha cercanía, de modo que se constituya una ‘base segura’ para la exploración del mundo que lo rodea. El apego, conducta de base biológica, se define como la búsqueda por parte del bebé, de proximidad y cercanía física de una o más figuras específicas de su entorno. Dicha búsqueda se traduce en conductas como caricias, abrazos, sonrisas, deseo de ser sostenido, entre otras. Mantener los vínculos de apego brinda una seguridad que permite afrontar y tolerar sentimientos como ansiedad, frustración, angustia y soledad.
La conducta de apego es fácilmente visible en los bebés, sobre todo cuando se encuentran en una situación o ambiente desconocido. En dichas circunstancias tratarán intensamente de localizar a las figuras de apego.
La conducta de apego no finaliza en la infancia, sino que continúa durante la vida adulta, activándose sobre todo en situaciones de vulnerabilidad. Su presencia es de fundamental importancia, ya que regula la experiencia emocional, y brinda al bebé una vivencia de seguridad. Una falla en la construcción de vínculos de apego en la infancia, ya sea por carencia total o interrupción del vínculo estrecho, genera un impacto que repercute en la autoestima del pequeño y en la calidad de los vínculos que pueda construir más adelante. En casos extremos puede llegar a desarrollarse un trastorno mental.
Es por eso que es importante favorecer un entorno propicio para que el bebé pueda desarrollar la conducta de apego. De esta forma, se lo ayuda a que construya una imagen de sí positiva, y pueda generar vínculos fuertes y positivos en el futuro.

martes, 18 de septiembre de 2012

Coordinación en los bebés


                                          
Coordinación en los Bebés.
¿Estás empezando a ver que tu hijo comienza a tener control de su cuerpo? ¿Comienza a hacer movimientos torpes pero trata de tomar las cosas o arrojarlas cuando no quiere algo? Este momento es un avance claro en la coordinación en los bebés, ellos se dan cuenta de sus extremidades y buscar tener control de las mismas, así que te recomendaremos tener ciertos ejercicios para ayudarlo a desarrollar su coordinación.
Para comenzar te sugerimos que te pongas en un lugar cómodo y espacioso con él o ella para que ambos tengan libertad para moverse, colócale en ese lugar juguetes u objetos que le llamen la atención, que tengan colores vivos, que hagan ruidos o sean musicales, incluso que tengan movimiento, depende de ti lo que elijas, puedes incluso poner una pelota o muñecos pequeños con una molde para ponerlo. Una vez que tengas eso, dedícale un ratito a tu hijo y enséñale todo lo que pueden hacer con esas cosas, desde lo más sencillo como es verlas girarlas hasta ejercicios de coordinación para tu bebé.

Una forma de comenzar con ejercicios de coordinación en los bebés es enseñarle a tomar y soltar las cosas, por ejemplo, dale un juguete pequeño, enséñale como tomarlo con sus manos, después de un tiempo dale una cajita o canasta para que le expliques como colocarla ahí cuando quiera soltarla. Este ejercicio es muy sencillo, realízalo varias veces al día para que tu pequeño aprenda a regresar las cosas de donde las tomó y su mano haga poco a poco lo que su cabeza el dice, se irán perfeccionando sus movimientos y mejorará su coordinación.

Otra manera de mejorar la coordinación en los bebés es moverles sus manos y pies como si gateara, si tu hijo está en la etapa donde puede mover más su cuerpo muéstrale que puede moverse con ritmo y conseguir movimiento para llegar a lo que le llama la atención. Si tu pequeño ya está más grande, ayúdalo a caminar para que tenga buena coordinación, puedes irle enseñando que a cada vez que mueve la pierna para dar un paso, decirle el número uno y al mover la segunda pierna decirle dos, así con tu voz y escuchando los números irá relacionando lo que dices con sus movimientos.

También otra forma de ayudar en la coordinación en los bebés es ponerles música y bailar con ellos, aunque no camine, tómalo entre tus brazos y bailen juntos, muévete con él o ella, pero si ya camina y es un poco mayor, te sugerimos que si la canción da órdenes como ir hacia arriba o abajo, hazlo con tu pequeño, háganlo juntos así irá escuchando lo que dice la canción y comprenderá lo que hay que hacer, estas opciones pequeñas son las que ayudan a la coordinación en los bebés.